El motivo y las razones no importan, hacer juicios de valores tampoco, los que vivimos en Cristo no podemos hacerlo, no podemos juzgar.
Una futura cuñada de una joven de la iglesia, del Grupo de Joven, cayo a la cárcel, lo que trajo una tragedia familiar que repercutió y comprometió a hermanos de la Iglesia y en especial a esa hermana del Grupo de Jóvenes.
No podíamos estar indiferentes, por eso 4 Jóvenes, decidimos ir a la Cárcel el Manzano, visitar a la cuñada de nuestra hermana, entregar una palabra alentadora, entregar la palabra de Dios.
Con mucho temor, cautela y recelos, llegamos el Domingo 02 de Abril al Manzano, yo era el único hombre, por lo que debía pasar sin compañía por la revisión de rutina, resistir los toqueteos de los gendarmes para ver si portaba algo, mientras que las tres hermanas pasaron juntas la revisión de rigor.
En un patio varias familias reunidas, jóvenes, niños, señoras, señor, y yo con curiosidad miraba a cada una intentando de averiguar cual seria la interna y no podía pensar ni imaginar cual seria el delito.
El entorno resultaba incomodo, gente comiendo pollo con la mano, niños corriendo por todos lados todo manchado, jugando con un botella plástica, rizas, groserías, gritos, en fin, un ambiente sin educación sin principios, sin valores, en fin, esa era la cárcel.
Oramos con la cuñada de nuestra hermana y leímos la palabra del Señor, ella se emociono y esperamos que Dios haya lo suyo, yo hable de o que sentía, y fin hicimos un pequeño mini servicio, aunque no cantamos.
Al centro del patio caminaban algunas internas con sus familias en circulo, otras caminaban con sus parejas y otras con su pareja mujer, otra interna o alguna visita, ambas muy amachadas, muy fuertes, fue chocante, aun no se me borra esa imagen.
No se cuanto rato estuve adentro, ingrese sin nada mas que mi carnet de identidad, el que lo tuve que dejar a la entrada de la sección de mujeres y al salir me di cuenta que todo el entorno de la cárcel es delincuencia, la gran parte de los familiares de los internos lo son, es el peor ambiente que existe, creo que no existe otro peor.
Dios, permitió que un grupo de Jóvenes de la Iglesia conozca el mundo, hace un par de semanas lo hizo con San Sebastián de Yumbel y ahora con la Cárcel, aun no sabemos cual es el propósito del Señor, pero sentimos el llamado de El y lo recibimos como una gran bendición, espero que el Señor siga usándonos, nos hace salir de nuestra burbuja y crecer junto a nuestra guía, sabemos en todo caso que no estamos solos que nuestro señor va siempre con nosotros protegiéndonos y cuidándonos.
Lo curioso de todo esto es que una interna se acerca a mi aludiendo conocerme, le demostré que no que era imposible y se dio cuenta de eso, me pidió una moneda, la que no tenia ya que había entrado solo con mi carnet y al salir de ese lugar ella muy cariñosa se acerca a mi y se despide de mi.
Espero que lo que fuimos no nos olvidemos de esto, fue fuerte, ser revisados, el entorno, la vida y la familia de los internos, en fin.